viernes, 10 de enero de 2014
Y entonces, lo que venga.
No bastó un verano para probarnos y un otoño para perdernos. Vivir por separado para encontrarnos en Diciembre, y entonces, volver a conocernos. Alguien tenía que robarme el mes cuando parecía que reincidir no era tan mala opción. Y entonces, queriendo solo una revancha volvimos a jugar, y a probarnos, y a vernos por los bares, y a besarnos en los portales.
Y así nos hicimos amigos. Nos emborrachábamos para querernos mejor. Nos reíamos del mundo en la calle, en la cama, en un banco, entre sábanas. Y así empezamos a compartir algo más que madrugadas.
Te he visto despertar y desesperar. Te he visto queriendo e indiferente. Te he visto cumpliendo sueños y matando dudas. Me he quedado a vivir donde te escondes. He aprendido como dueles y donde (me) dueles. Me has dado todo lo que me faltaba, y ha sido entonces cuando he podido abandonar todo lo que me sobraba.
Nos bastó un verano para probarnos, y un invierno para tenernos. Tú una excusa para volver a creen en algo, yo, tu excusa para olvidar a alguien que no creía en ti.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario