lunes, 20 de enero de 2014
¿Olvidar o buscarte?
Solo tengo un minuto para poder recordarte por qué me voy. Quizá solo tenga un minuto que poder perder, o por el contrario, quizá solo la vida me de un minuto de su tiempo para poder decirte adiós.
No me gusta decir adiós, porque bueno, un "hasta luego" es un "pronto nos vemos", ¿pero un adiós? ¿hasta cuando? Y ya siento si la presión en el pecho no compagina con la métrica de la canción que escribimos aquella mañana de Diciembre. Y siento que el sol ya no salga por el mismo sitio por el que yo le veo despertarse cada mañana. Y ya siento que solo sepamos distanciarnos de la forma más cruel: sin decir nada.
Pero el frío seguirá siendo frío sin mi a tu lado. Y el calor calentará más de lo necesario. Y el deseo se quedará en querer follarte a una rubia con esperanzas de que sus labios puedan darte la señal de volver al mismo lugar donde empezó todo. Pero no vuelvas, porque quizá sea que ya no te necesito. O no, perdón. Quizá lo que soy ahora no te necesita -o te necesita más de lo necesario-. Así que si te vas, o me voy, avisa para poder cerrar las ventanas y que no haya corriente con la puerta abierta.
Siempre tuya. Nunca mío.
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