Algo con lo que todos luchamos día a día. La perfección.
Chicas perfectamente vestidas adornan todos los escaparates de las tiendas en las que solemos comprar. Modelos recién maquilladas y salidas de la peluquería sonríen en las portadas de las revistas más vendidas del mundo. Culos perfectamente moldeados, pechos perfectamente puestos, piernas perfiladas y recientemente delgadas, rostros bañados con una sonrisa perfecta y unos ojos que con solo verlos puedes perder la cordura. Demasiadas tallas pequeñas y demasiadas pocas grandes. Demasiadas modelos anorexicas y demasiadas pocas modelos con una talla de más.
Patrones que alguien quiso poner. Amenazas que alguien quiso hacer. Pensamientos que alguien quiso compartir con el resto.
Mirarte al espejo. Examinar. Observar. Mirar. Pensar. Corregir. Solo puedes compararte con cualquiera de las personas que salen en las revistas en las que te encantaría salir por una vez en la vida. Tocarte cada lado de las caberas mientras coges esos gramos de grasa que quedarían mejor fuera de tu cuerpo. Tocar ese vientre que nunca fue una de tus partes favoritas. Ni siquiera te gusta tu aspecto. Es un sentimiento desgarrador que te atora el corazón y no te deja respirar -suena algo metafórico, pero no sabes lo que es hasta que se siente-. Saber que aunque llegues a perder esos kilos de más que hay en tu cuerpo jamás serás igual de perfecta que todas esas chicas que visten tan bien y son tan guapas. Saber que tú no has nacido para ser la que destaque entre tantas chicas. Saber que eres un puto punto entre 9345678987654 puntos más. Y mi corazón grita que el problema es el saber, que la esperanza nunca se pierde, que el aspecto físico sólo nos diferencia del resto, nada más; pero mientras tanto, mi cabeza grita a voces que soy una mierda y que en la vida llegaré a ser algo más que mierda. Que si ningún chico se acerca es porque soy fea. Si la vida me da palos es porque me los merezco. Si la gente me odia es porque no hago lo correcto. Y todo es así desde que yo no soy la misma.
Son grietas que día a día y minuto a minuto se hacen más grandes y más profundas.

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