martes, 16 de octubre de 2012
Si insisto es porque esto realmente me importa.
Yo quería negarlo, pero en el fondo sabía que me estaba engañando.
Estuvimos físicamente más cerca de lo que nunca pudimos estar. ¿Me odias por eso?
Me buscas ahora porque necesitas que te haga un favor. En cambio, cuando yo te busco es únicamente porque te quiero ver.
domingo, 14 de octubre de 2012
Déjame decirte que te quiero, aunque sea por última vez.
"Sólo porque fallaste una vez, no significa que vayas a fracasar en todo".
Sabrás si lo que escribo es para ti. ¿Y cómo? ¿Conoces esa sensación que da cuando algo importante se te cae de las manos? ¿Esos minutos que se te detiene el corazón cuando te dicen: "tengo que hablar contigo"? ¿O cuando te llega algo que quisiste desde siempre? Asimismo.
No me compares con nadie. Yo no soy como las personas que fueron estúpidas contigo. No soy tu ex. No soy quien te hizo llorar. Me conociste por algo. Y yo me dedicaré a hacerte feliz. Prometo curar tus heridas. Prometo quererte a ti con todo lo que traigas. Tus estupideces, tus cursilerias, tu pasado, nuestro futuro.. No tengas miedo del futuro, yo cuidaré de ti. Y si necesitas a alguien, no estás solo. Recuerda que a pesar del tiempo sigo aquí. Después de todo este tiempo te quiero igual que el primer día. Porque siempre estuve segura de todo, y de alguna u otra forma me haces feliz. Una y otra vez. Pensé que eras genial.. y eso nunca lo pensé de nadie. Y joder, lo siento. Muchas veces siento celos pensando que alguien puede hacerte más feliz de lo que yo podría. ¿Y sabes lo que odio de todo esto? Los segundos en silencio que dejas después de un: "Nada... estaba pensado". Porque, ¿en qué piensas? ¿Piensas que sería tan hija de puta para dejarte tirado y solo? ¿Piensas que sería capaz de engañarte? ¿Por qué no piensas en lo mucho que te quiero? No quiero saber cuál es el problema. Quiero saber qué es lo que harás con el. No cuentes tus problemas, busca soluciones. Todo lo que hagas ahora es en lo que te convertirás después. Basta de ver lo que quieres hacer. Haz lo que quieras, ahora. Forja lo que serás. El ahora es lo único que tienes. Y ahora dime, ¿qué excusa vas a poner hoy para que me vaya? Basta. Ya es suficiente. Deja de irte cuando ves que pierdes el control. Querer es así, ¿sabes? No puedes irte así de fácil sólo porque tienes miedo. Te escondes tras esa faz de una persona dura y ausente, pero tienes miedo de querer y de que te quieran. Te importa. Te importa y por eso tienes miedo. Yo me quedo porque te quiero, pero no puedo esperar siempre. Hay veces en las que tienes que quedarte y muchas veces equivocarte, porque las cosas son así y valen la pena. Incluso cuando te equivocas.
Si tan solo supieras que lo que hago hoy, es para un mañana juntos... Tengo una propuesta. Quédate conmigo. Pasemos el tiempo juntos. Tú y tus errores. Tú y tus inseguridades. Me quedo con todo. Porque es tuyo. Te daré lo mejor. Te lo juro. Estoy haciendo lo imposible por ti. Por tu felicidad y tu futuro. Nada te faltará. Ni siquiera los caprichos. Es una promesa.
Son las cinco de la mañana. Me he levantado a esta hora sólo para leerlo. Ayer no me dio tiempo, y no he podido dormir dándole vueltas a todo en mi cabeza, necesitaba analizar cada palabra, cada coma, cada espacio, para sacarle el mayor sentido. Yo sabía que esto pasaría, lo sabía de sobra. Y no quería darme cuenta, me engañaba como tantas otras veces. Pero yo te entiendo, o quiero pensar que te entiendo.
No te echo nada en cara, no te guardo rencor. Si lo haces bien hecho está, tus motivos tienes y es lo mejor, y yo no puedo hacer nada para intentar cambiar eso. No sé qué pensarás ahora si intento hacer como si no me importase por hacerte las cosas más sencillas, o por hacérmelas a mi, hacerme antes a la idea de esto. Que no hay marcha atrás y las cosas nunca volverán a ser lo que eran. Pero pese a todo quiero que sepas que aquí tienes a alguien que se preocupa por tu bienestar, que no tengas en cuenta todo lo que haga de ahora en adelante, por favor, porque no sé qué haré para asimilar esto, pero no te preocupes. Que sepas que yo también te voy a echar de menos, y mucho, ya te estoy echando de menos. Que siga como que me das igual, no te lo creas, porque si has sido de las personas más importantes de mi vida, eso no va a cambiar en una escasa semana, ni tampoco en muchas, es más, creo que siempre vas a ser importante.
Quiero que sepas que nunca fuiste una carga para mi, jamás. Que si alguien lo fue, fui yo, que si algún tren se descarriló, fue el mio. Y mientras escribía esto me he prometido no llorar y fíjate, casi podría decirse que mi promesa está cumplida. Casi.
Siento no haberte llenado del todo... pensé que serías feliz a mi lado.
miércoles, 10 de octubre de 2012
Quizás haya venido a escribir lo que nunca llegarás a leer. Lo que nunca llegarás a saber.
He venido a contarte lo que nunca me he atrevido a decirte. Lo que nunca he llegado a poder salir de mi boca.
Palabras enredadas en el nudo que se me formaba en la garganta cada vez que tú estabas cerca. Palabras que nunca nos atrevimos a decir, porque no éramos esa clase de personas. Palabras que nunca tuvieron su momento o quizá nosotros nunca supimos encontrarlo. Simples palabras que podrían haber cambiado todo nuestro mundo, y que a día de hoy seguimos sin pronunciarlas, porque es demasiado tarde, porque tengo más de 1000 deudas con sus labios que nunca podré saldar. Tenemos millones de momentos por vivir, y el tiempo no nos espera, huye fugitivo. Me necesitabas y yo a ti más que al oxígeno. ¿Necesidad o capricho? Nunca lo sabremos. Tampoco queremos. Sólo te quiero aquí, a mi lado, dispuesto a escribir una historia con magia. Pero no una historia de hadas, no. Hablo de una historia sin final, de palabras que no se dijeron porque todo lo decían las miradas. Palabras de amor, simples palabras que se quedaron en el aire que hay que coger entre un beso y otro.
Y sí, es cierto, te quiero. De manera inexplicable. Es algo como pedir un regalo a tus padres por navidad pero que ellos te niegan que lo tendrás porque es demasiado caro. Llega el día de Navidad y hay regalos debajo del árbol, y ahí está lo que hace semanas había pedido y era tan caro. Es como esa sensación de satisfacción después de hacer las cosas bien. Como quitarte los tacones después de una noche loca de fiesta, un alivio.
Diré que es cierto que sonrío cuando me insultas, cuando me pegas, cuando me recuerdas lo mucho que me quieres y cuando estás cerca mío. No negaré que siempre que me hablas te miro a los labios, ni tampoco que me encantaría probarlos por tercera vez. No desmentiré que pienso en ti y que me encantaría que tú hicieras lo mismo. Que me encantaría que pensases, creyeses y rieses las mismas veces que yo lo hago por ti. Es cierto que esto que siento no es mutuo. Es cierto que esto que creo no es real, y es cierto que esto que pasa es demasiado raro.
domingo, 7 de octubre de 2012
Perderse entre recuerdos.
Sabíamos que entre nosotros existía esa química que nos hacía sonreír cuando hablábamos juntos. Sabíamos que lo nuestro era algo más que una relación amistosa. Sabíamos que nos echábamos de menos a cada segundo que no nos veíamos, a cada minuto que no nos hablábamos y a cada hora que nuestro corazón no latía a la par. Sabíamos que estaríamos abrazados horas y horas sólo por poder sentir nuestro calor desde tan cerca. Que no podíamos dejar de mirarnos y recordarnos todo lo que nos queríamos, todo lo que nos extrañábamos el uno al otro. Era el saber que nos teníamos cerca a cada segundo pero nos seguíamos echando de menos porque nuestros labios no se rozaban. Era el levantarse sonriendo porque sabíamos que ambos nos íbamos a ver y a abrazar. Era el acostarse sonriendo porque nos habíamos despedido con una de esas peleas en la que ambos nos queríamos más. Nos compenetrábamos más. Nos uníamos más.
Ahora nadie se besa por la calle. Nadie regala rosas a nadie. Nadie colecciona recuerdos llenos de alegría donde predominaban las sonrisas y los abrazos. Ahora a la gente le da pereza levantarse de la cama porque sabe que todo está gris, que no hay amor, ni caricias, ni llamadas a las dos de la mañana. Ni besos robados, ni caricias inesperadas. Ya nadie quiere saber sobre el amor porque ambos acabaron con el corazón roto en pequeños pedazos. Tan pequeños que no podían arreglarse ni con el tiempo. Ni con caricias de otras personas, ni que dolor de otros amores. Ya no saben si llorar, si reír, si gritar, si tirarse de los pelos, si olvidar, si recordar...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
