sábado, 3 de noviembre de 2012
"En ruinas, como Roma."
Siempre he pensado que era una persona fuerte, que sabía distinguir entre lo que merece la pena y lo que no. Estaba convencida de que nunca me dejaría engañar y que siempre superaría todo lo que se me pusiese en mi camino. Pero entonces llegaste tú. Creo que aunque vinieras con instrucciones tampoco te entendería. Supongo que en algún momento te das cuenta de que ya has hecho demasiado por alguien, que dar otro paso más ya es pasarse, que la única decisión que te queda es alejarte, y no es que estés renunciando o que no lo hayas intentado con todas tus fuerzas, es que llegas a entender que ya has sobrepasado la línea, que ya has hecho la idiota durante suficiente tiempo. Puedes creer en el destino y pensar que todo llegará, que tarde o temprano será tuyo, o también puedes pensar que hay cosas que nunca serán tuyas, hagas lo que hagas y por mucho que lo intentes, nunca lo serán. Y eso es lo que eres, una cosa que nunca sucederá. ¿Por suerte… por desgracia? Quién sabe.
Si estás leyendo esto probablemente todo habrá acabado. Digo las ganas de quererte, de sentirte, de necesitarte. Hace tiempo que decidí dejar las cosas donde debían estar. Cada cosa tiene su lugar, como ambos tenemos el nuestro. Si estás leyendo esto probablemente ya no nos hablemos, ni nos saludemos por la calle, ni nos sonriamos al mínimo cruce de miradas. Llevamos varias semanas siendo extraños que algún día compartieron la misma saliva, los mismos labios, los mismos sentimientos. Supongo que lo nuestro ha sido un cruce de caminos mal hecho, una carretera desgastada, una acera sin espacio para un tercer amigo.
Perdóname por ser la razón por la que sonreías cuando te hablaba. Perdóname por querer quererte sin espacios ni tiempos concretos. Perdóname por entenderte más de lo que nadie lo hizo. Perdóname por querer compaginar contigo al saber que no era lo suficientemente buena para ti, pero aun así seguí intentándolo. De verdad, perdóname por no poder hacerte feliz siempre que estabas mal, y no poder entender tus rayaduras de cabeza. Perdóname por no ser como tú querías que fuera. Nunca he sido lo suficientemente buena para nadie, y la verdad, me empezaba a extrañar que lo fuera para ti.
Pd: Tranquilo, intentaré echarte, pero no de menos.
Pd2: Si ya decían mis amigas: “ Necesitas a alguien que te lleve al baile. Follar puede hacerlo cualquiera.”
Pd3: Siento no haberte llenado del todo... pensé que serías feliz a mi lado.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)